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Pleno de los martes

09 julio 2019
¿Un nuevo retorno al derecho natural? A propósito del discurso de Benedicto XVI en el Bundestag
Antonio María Rouco Varela

RESUMEN DE LA PONENCIA

04 junio 2019
Lecturas alternativas del Cristianismo
Olegario González de Cardedal

RESUMEN DE LA PONENCIA

28 mayo 2019
Algunas consideraciones sobre la problemática relación entre cerebro y libertad
Juan Arana Cañedo-Argüelles

RESUMEN DE LA PONENCIA

El tenor del discurso científico es poco propicio para justificar la idea de libertad, porque ésta implica autonomía, mientras que lo que en definitiva busca la ciencia es heteronomía. Las disciplinas humanísticas están acostumbradas a sobrellevar este inconveniente, que no apareció en el horizonte de las ciencias naturales hasta que focalizaron su atención en la biología humana y más concretamente en el funcionamiento del cerebro. Sin embargo, la evolución reciente del frente más avanzado de la investigación abre perspectivas para evitar que entren en conflicto las nociones de necesidad y azar que las ciencias emplean con un sentido relevante de libertad humana.

21 mayo 2019
Por una cultura de la vejez
Diego Gracia Guillén
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RESUMEN DE LA PONENCIA

Por primera vez en la historia estamos entrando en una época en la que la tercera edad está prolongándose hasta el punto de cubrir un espacio temporal no inferior, a veces incluso superior, al de la llamada vida activa. Esto plantea problemas de todo tipo, algunos bien conocidos, como es el de la sostenibilidad del sistema de pensiones. Pero hay otro no tan llamativo, aunque de no menor calado, y sobre el que la reflexión es más rara: el que afecta a lo que cabe denominar “la cultura” de la tercera edad. Se nos ha educado para ser eficientes y productivos, pero no para la tercera edad. Nuestra cultura de la eficiencia no sabe muy bien qué hacer con los viejos o qué deben hacer estos con sus vidas, más allá de matar el tiempo y mantenerse distraídos. A lo más que se llega es a decir que, frente a la pura pasividad, es preciso promover el llamado “envejecimiento activo”. Pero la cuestión está en saber en qué puede o debe consistir éste.

 

En el prólogo de su libro antes citado, La condición humana, escribe Hannah Arendt: “La Edad Moderna trajo consigo la glorificación teórica del trabajo, cuya consecuencia ha sido la transformación de toda la sociedad en una sociedad de trabajo. [Pero acontece que] la realización de este anhelo, al igual que sucede en los cuentos de hadas, llega un momento en que sólo puede ser contraproducente. Puesto que se trata de una sociedad de trabajadores que está a punto de ser liberada de las trabas del trabajo, y dicha sociedad desconoce esas otras actividades más elevadas y significativas por cuyas causas merecería ganarse esa libertad, […] nos enfrentamos a la perspectiva de una sociedad de trabajadores sin trabajo, es decir, sin la única actividad que les queda. Está claro que nada podría ser peor”. Es la paradoja de “una sociedad de trabajadores” que no ha sido educada para “esas otras actividades más elevadas y significativas” por las que merece la pena trabajar puesto que dan sentido al trabajo, y que por tanto no sabe vivir más que como homo laborans. La catástrofe es tan llamativa que, para Arendt, “está claro que nada podría ser peor”.

 

Cabe preguntarse si no es lo que está sucediendo. En los primeros 30 años de vida se forma para la segunda etapa, la propia del homo laborans, en que predomina la búsqueda de la eficiencia en el trabajo, a fin de optimizar la relación coste/beneficio, el principio básico de la economía. De las ventajas de este avance acaecido durante los tres últimos siglos quedan pocas dudas. A él se debe el incremento de la riqueza y calidad de vida de las poblaciones. Pero Arendt se pregunta si tanto esfuerzo no tiene como objetivo liberar al ser humano de las necesidades básicas a fin de que disfrute de “esas actividades más elevadas y significativas”, que son, en última instancia, las que dan sentido a la vida. Y si la segunda etapa de la vida hemos de ocuparla en la actividad propia del homo laborans, cabe la pregunta de si esas otras actividades que, en última instancia, son las que dan sentido a la vida, no deberían llenar de contenido la tercera y última.

 

Queda la cuestión de cuáles son esas actividades más elevadas y significativas. Los griegos distinguieron la producción, poíesis, de la actividad, prâxis, diferenciando de ese modo dos tipos de vida, la vita productiva y la vita activa. Las dos son importantes, porque añaden valor a la vida. Pero así como la primera busca la promoción de los “valores instrumentales”, la segunda centra su interés en los “valores intrínsecos”. Los valores instrumentales se caracterizan por medirse en unidades monetarias, en tanto que los valores intrínsecos “no tienen precio”, o su valor no es despreciable, pero sí “inapreciable”, porque resultan difíciles de cuantificar económicamente. Ellos son, además, los fundamentales en la vida de los individuos y de las colectividades. Y surge la pregunta: si dedicamos treinta años de la vida al cultivo de la eficiencia y a la promoción de los valores instrumentales, ¿no sería buena cosa que los treinta últimos años los centráramos en la promoción individual y social de los valores intrínsecos?

 

07 mayo 2019
Ética de la inteligencia artificial
Adela Cortina Orts
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RESUMEN DE LA PONENCIA

En sus trabajos de filosofía de la historia decía Kant que la invención del puñal precedió a la conciencia del imperativo categórico (“no matarás”), es decir, que los avances técnicos se anticiparon a las orientaciones morales sobre cómo hacer uso de ellos. Y sigue siendo cierto que el exponencial progreso de lo que hoy llamamos ya “tecnociencias” plantea una gran cantidad de preguntas éticas para las que es necesario ir encontrando respuestas. Precisamente porque lo moral no consiste en mapas de carreteras, ya cerrados, sino en una brújula que señala el norte, es posible y necesario encontrar mejores caminos ante los nuevos descubrimientos tecnocientíficos. De intentar encontrar orientaciones éticas acerca de cómo habérnoslas con la inteligencia artificial tratará esta intervención, que empezará con una anécdota para transitar después a la categoría o a las categorías.

     Sin duda este nuevo mundo plantea cuestiones éticas de gran calado, pero la primera de ellas, que será el punto de partida de la intervención, consistirá en poner sobre el tapete la diferencia abismal que existe entre hacer uso de sistemas inteligentes (sean máquinas, algoritmos, robots) a la hora de tomar decisiones  y delegar en esos sistemas inteligentes decisiones significativas para la vida de las personas y de la naturaleza.

     En cuanto a la inteligencia artificial, nace en 1955, en un congreso en Los Ángeles sobre máquinas que aprenden. John McCarthy introduce la expresión “inteligencia artificial” en 1956 y se refiere con ella a la creación de máquinas que pueden tenerse por inteligentes porque interactúan con los seres humanos hasta el punto de que una persona ya no sabe si está hablando con una máquina o con otra persona humana. Es lo que recibe el nombre de “test de Turing”.

     Sergún el texto del High-Level Expert Group on Artificial Intelligence, creado por la Comisión Europea, en sus Orientaciones Éticas para una IA confiable, publicadas en 2019, los sistemas de IA son sistemas de software (y posiblemente también de hardware), diseñados por humanos que, dada una meta compleja, actúan en la dimensión física o digital percibiendo su entorno mediante la adquisición de datos, interpretando los datos recogidos, estructurados o no estructurados, razonando sobre el conocimiento o procesando la información derivada de estos datos y decidiendo las mejores acciones que hay que realizar para alcanzar la meta. Los sistemas IA pueden utilizar reglas simbólicas o aprender un modelo numérico, y pueden también adaptar su conducta analizando cómo el entorno es afectado por las acciones previas.

     En este ámbito de la inteligencia artificial pueden distinguirse tres modalidades que plantean problemas éticos diferenciados: 1) La inteligencia superior o superinteligencia, que da lugar a las propuestas transhumanistas y posthumanistas con la idea de la “singularidad”. 2) La inteligencia general, aquella que puede resolver problemas generales y es la forma de inteligencia típicamente humana. 3) La inteligencia especial lleva a cabo trabajos específicos, es la propia de sistemas inteligentes capaces de realizar tareas concretas de forma muy superior a la inteligencia humana.

     Es en este tipo de IA en el que actualmente nos encontramos. No se trata, pues, por el momento de una ética de los sistemas inteligentes, sino de cómo orientar el uso humano de estos sistemas de forma ética.

A continuación la intervención ofrece algunas orientaciones éticas para el uso de sistemas inteligentes Un buen marco es el que ofrece el AI4People del Atomium European Institute, que cuenta con cuatro principios clásicos, aplicados a entornos digitales, a los que añadiría un quinto: la explicabilidad y la rendición de cuentas. Los principios clásicos serían el de beneficencia, que exigiría ahora poner los progresos al servicio de todos los seres humanos y la sostenibilidad del planeta; el de no-maleficencia, que ordenaría evitar los daños posibles, protegiendo a las personas en cuestiones de privacidad, mal uso de los datos, en la posible sumisión a decisiones tomadas por máquinas y no supervisadas por seres humanos; pero también el principio de autonomía de las personas, que puede fortalecerse con el uso de sistemas inteligentes, y en cuyas manos deben ponerse tanto el control como las decisiones significativas; y, por supuesto, el principio de justicia, que exige distribuir equitativamente los beneficios. A ellos se añadiría un principio de explicabilidad y accountability, porque los afectados por el mundo digital tienen que poder comprenderlo.

     Dada la centralidad de los principios de autonomía y explicabilidad en el diseño del marco, la intervención finaliza con una profundización en ellos.  

 

 

09 abril 2019
Implicaciones psicológicas en el tema del cambio climático
Heliodoro Carpintero Capell
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RESUMEN DE LA PONENCIA

El cambio climático que amenaza la vida de los hombres sobre la tierra resulta ser en inmensa medida un fenómeno  antropogénico. Esto es,  se trataría de un efecto producido por aquellos mismos hombres que lo ven venir y lo padecen, y que con sus acciones técnicas, y con sus conductas  libremente adoptadas en tiempos recientes, principalmente desde los días de la revolución industrial del siglo XIX.  No es un cambio que la naturaleza haya impuesto de por sí a los hombres que viven en la tierra, sino que han sido éstos los que han ido  estableciendo modificaciones  en el mundo natural, y ahora han de hacer frente al problema que con ello han creado.

Este fenómeno está directamente ligado a las conductas humanas , y a conductas relacionadas con factores y realidades técnicas, libre y conscientemente diseñadas por el hombre, que es así últimamente responsable del problema. Esto  importa, porque, como es de todos sabido, precisamente la psicología es ciencia de la conducta, que estudia cómo se origina ésta , cómo see adquiere,  pero también como se suprime, cómo se modifica, cómo se cambia. Los psicólogos estamos, por tanto, radicalmente implicados en el tema.

            Toda una serie de medidas conducentes a recuperar la dimensión “verde” de la ciudad, y a cumplimentar una serie de estudios energéticos, van acompañadas de un proyecto de contacto con grupos interesados (ONGs, etc.) , asociaciones de vecinos, consumidores, politicos municipales, compañias de abastecimiento, y “expertos universitarios que generan conocimiento al sector energético y del cambio climático”,  pero aparentemente  no contiene, de un modo temático y  explícito , una apelación a los especialistas en ciencia social – psicólogos, sociólogos, educadores…-- , que pudieran y debieran tener un papel esencial en el proceso de transmisión a la sociedad de todos los aspectos básicos de reforma de las conductas de los habitantes de la ciudad que se han de someter a la nueva organización. Ellos han de contribuir al cambio de la mentalidad social, haciendo que las gentes acepten modificar sus hábitos por persuasión y no por simple obdeciencia a los imperativos de la autoridad.

Este es el núcleo de nuestra intervención: que la ciencia social no puede estar al margen de un proceso tan vasto y complejo de cambio de la sociedad, y que toda la adopción de medidas de cambio de recursos y aparataje tecnológico y energético que  tiene función básica en la vida de los individuos, debería contar con el apoyo y la planificación de los expertos en comunicación y influencia social.

           

 

 

02 abril 2019
A vueltas con la autonomía: Tensiones, aporías y perplejidades
Pedro Cerezo Galán

RESUMEN DE LA PONENCIA

26 marzo 2019
La economía y la defensa nacional
José María Serrano Sanz

RESUMEN DE LA PONENCIA

La preocupación por contar con recursos financieros suficientes para sostener en pie un ejército era, lógicamente, una constante desde que comenzaron los conflictos armados en la historia. De manera que la economía y el mundo militar siempre han estado estrechamente enlazados. Cuando menos, la economía ha operado como una restricción, que era difícil de ignorar. En la perspectiva tradicional la economía de las guerras solía tener otros dos focos de atención, al margen de la provisión de recursos financieros suficientes: los sitios y los bloqueos que trataban de asfixiar económicamente al enemigo y las reparaciones al final de las contiendas.

A lo largo del siglo XX, sin embargo, hubo ciertos hechos que volvieron a dar a la economía de la defensa un protagonismo creciente y una mayor densidad, hasta convertirla en una rama de la economía con perfil propio. Esos hechos fueron las dos guerras mundiales, bien distintas en escala de todas las anteriores. Al acabar las guerras resultaba evidente que había muchas perspectivas desde las cuales la economía podía ayudar a comprender los problemas relacionados con la defensa nacional. Los economistas empezaron a interesarse por la cuestión y nació una nueva rama especializada, que es la economía de la defensa.

En cuanto a España. Es sabido que el gasto en defensa es tradicionalmente reducido e inferior al de nuestros socios. Falta una verdadera cultura de defensa en la sociedad y sus dirigentes. Sin embargo, la nueva percepción de amenazas y riesgos que tiene la sociedad española en los últimos años es una buena base desde la que rehacer nuestra cultura de defensa. Reconciliar esa percepción con la necesidad de aumentar el esfuerzo en los gastos en defensa, que es tarea de todos y no solo de los militares, es contribuir a que la sociedad española adquiera madurez.

 

12 marzo 2019
La Pasión según San Mateo, de Juan Sebastián Bach
Alfonso López Quintás

RESUMEN DE LA PONENCIA

La Pasión según San Mateo de Juan Sebastián Bach forma con La Pasión según San Juan y la Gran Misa en si menor un tríptico impresionante, que puede por él solo situar la cultura europea en un lugar de excepción.

La música sacra barroca heredó del gregoriano su espíritu de ingravidez. Parece flotar entre la tierra y el cielo. Por otra parte, recibió de la gran polifonía romana ?el italiano Palestrina y el español Victoria? y del barroco italiano una técnica depurada. Con todo ello, el genio de Bach crea un monumento sonoro de simpar belleza y hondura. Vamos a entreverlo en los fragmentos que les presento a continuación.

La base de la obra es el relato de la Pasión realizado por el evangelista San Mateo. Bach consiguió convertir el simple relato en una pieza valiosa de por sí, por su tensión dramática.

Para destacar todavía más la importancia de lo que en este relato se nos transmite, Bach ?con la valiosa ayuda del gran libretista Picander? entreveró en el relato varios elementos sumamente expresivos: arias que nos muestran al vivo el sentimiento de algunos fieles ante la Pasión; coros que destacan ?en la línea de los clásicos griegos? el inmenso valor de lo que va aconteciendo;  corales, en los cuales la comunidad creyente expone sus sentimientos más íntimos con canciones semejantes a las que entonaba cada domingo en los oficios litúrgicos.

Esta magna obra, solemne e íntima a la vez, fue estrenada en la iglesia de Santo Tomás de Leipzig ? a la que Bach pertenecía con el honroso título de «cantor»? el día 15 de abril de 1729. Hasta que,  un siglo más tarde, el gran compositor y mecenas Félix Mendelsohn Bartoldy consiguió los medios necesarios para realzar todo su poderío expresivo, la humanidad no era consciente de haber alcanzado semejante cima en el arte sacro. Ahora tenemos el privilegio de contar con versiones muy logradas. Nombres como el de Karl Richter, Otto Klemperer, Eugen Jochum, John Eliot Gardiner, Nikolaus Harnoncourt, Masaaki Suzuki... merecen nuestra admiración y nuestro agradecimiento.

 

 

05 marzo 2019
La digitalización del dinero
José Manuel González-Páramo Martínez-Murillo

RESUMEN DE LA PONENCIA

La adopción masiva de las tecnologías digitales originadas en la última década del siglo XX, como Internet y los teléfonos móviles inteligentes, junto con el crecimiento extraordinario de las capacidades de computación y de almacenamiento a un costo menor, así como otras tecnologías digitales exponenciales, están transformando radicalmente los patrones de las relaciones personales, sociales y económicas, y, en particular, la forma en que se crea y se transmite el valor económico. El dinero, soporte efectivo de la actividad económica y elemento central de nuestra vida diaria, está sometido hoy a un intenso proceso de disrupción.

Nueve páginas firmadas hace tan solo diez años bajo el seudónimo de Satoshi Nakamoto dieron lugar al nacimiento del Bitcoin, y con él irrumpe el debate actual sobre las monedas digitales. Para algunos escépticos, se trata de una moda pasajera. Para otros, por contra, la aparición de las monedas digitales puede llegar a cuestionar los cimientos del sistema monetario internacional establecido en la segunda mitad del siglo XX tras la desaparición del patrón oro.

El desarrollo del Bitcoin y de otras divisas digitales se basa en una nueva tecnología denominada blockchain o, de forma genérica, tecnología de registro distribuido (Distributed Ledger Technology o DLT, en inglés). Los avances tecnológicos surgidos en los primeros años del siglo XXI en materia de conectividad, capacidad de computación, coste y, particularmente, en criptografía han permitido su desarrollo. Su carácter disruptivo se basa principalmente en la capacidad de descentralizar los procesos de certificación en el mundo digital. De esta forma, se hace innecesaria una autoridad central para validar las transacciones que se registran, realizándose esta labor por la propia red de nodos mediante la aplicación de algoritmos previamente pactados.

Los primeros diez años de las criptomonedas, y en particular del Bitcoin, arrojan más sombras que luces. En los tres últimos años hemos pasado de la euforia irracional de finales de 2017 al desencanto actual tras perder casi un 80 por 100 de su valor desde su nivel máximo. Esta elevada volatilidad, junto con su uso para fines ilícitos, la falta de robustez (robos) y los problemas de eficiencia afectan al pilar básico en el que se basa cualquier moneda: la confianza. La falta de confianza generalizada en el Bitcoin como en el resto de criptomonedas dificulta que pueda ser utilizada como medio de pago, unidad de cuenta o reserva de valor, y, por tanto, ser considerado como dinero propiamente dicho.

Durante los últimos años se han venido desarrollando diferentes alternativas desde el ámbito privado, como es el caso de las stablecoins, o desde el ámbito público, todavía en un territorio conceptual, como son las monedas digitales emitidas por Bancos Centrales. Este continuo proceso de innovación busca materializar las ventajas de la digitalización –rapidez, globalidad, descentralización, reducción de costes, seguridad, mitigación del fraude, etcétera- al tiempo que se mitigan sus principales inconvenientes.

Los desarrollos de los últimos años en la digitalización del dinero son un claro ejemplo de un proceso de innovación dinámico donde hay errores y fracasos sobre los que se aprenden para seguir avanzando en el diseño de un sistema monetario digital, con funciones bien definidas para los Bancos Centrales, los bancos comerciales y los emisores de criptomonedas y otras formas de dinero virtual.

 

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