Pleno de los martes

07-03-17

Muñoz-Grandes Galilea, Agustín,

Reflexiones sobre Numancia

 

RESUMEN DE LA PONENCIA

 

Desde finales del siglo III a.C. la ciudad se configura como la unidad política y administrativa de los celtíberos. Ciudad era sinónimo de nación. NUMANCIA fue el centro común de las aldeas arévacas, una sociedad bien estructurada y jerarquizada que no podía tolerar la prepotente ROMA.

En NUMANCIA podemos encontrar la raíz de la nación española, el alma de España, nuestro primer proyecto como pueblo cuya gente, individual o colectivamente está dispuesta a llegar al sacrificio supremo en defensa de su LIBERTAD. Compensó la  falta de medios aferrándose a los ideales de su pueblo. Se adelantó al cumplimiento del artículo 127 de las RR.OO. de 1978: “El que tuviera orden absoluta de conservar su puesto, a todo trance lo hará.” ¿Tenemos hoy arraigados unos ideales en los que apoyarnos para resistir situaciones graves?

En 1860 el ingeniero Eduardo Saavedra descubrió sus ruinas. En 1906 el arqueólogo alemán Adolf Shulten profundizó y amplió su conocimiento, localizando los 7 campamentos romanos que circunvalaron Numancia que se cimentó sobre el Cerro de la Muela de Garray. Su gesta fue el primer paso para el derrumbamiento de la corrupta oligarquía romana. Su importancia se reflejó en el cambio de calendario para dar tiempo al Cónsul romano para planear la lucha en Hispania. (De los “Idus de Marzo” de 10 meses a la Calendas de 12)

Las tribus íberas y celtas se unían cuando aparecían amenazas externas. Y así lo han hecho muchas naciones en tiempos próximos. (Ejemplo: Las Alianzas en las dos últimas Guerras Mundiales). ¿Percibe hoy el pueblo español amenazas que nos pueden seriamente afectar? Sin alarmismos la sociedad debe ser informada. Es quizás la mejor forma de estimular una adormecida Conciencia de Defensa Nacional, factor de cohesión interna.

Factor común que identifica a los guerreros celtibéricos: “Aman más a la honra que a la vida, temen menos a la muerte que a la infamia”. La alusión a la muerte es tema recurrente en los militares de ayer y de hoy porque templa el espíritu y da fuerza al imbuirse en su misticismo, que es válido cuando se toma como defensa de la vida y valores de la sociedad. Ejemplo: El “Credo Legionario”. El Mando ha de ser consciente de que cuando llega el combate, y a los numantinos les llegaba casi a diario, no sólo está en juego la propia vida, sino también la de sus soldados, la de sus adversarios y la de la población civil. Es grande tener esta responsabilidad y en ello radica la grandeza y servidumbre de la carrera de las armas, y exige tener muy sólidos los valores morales que distinguen a un ejército de una muchedumbre armada.

La guerra de Numancia tuvo fuerte impacto en la sociedad romana, por las muchas derrotas de sus ejércitos ante un enemigo muy inferior. A las victorias celtibéricas contribuyó en grado sumo VIRIATO. (Fue la primera oportunidad desperdiciada de construir la “Gran Iberia”) Tras 25 años de paz, la guerra se encendió en Segeda (cerca de Belmonte de Calatayud) al considerar el Senado roto el Tratado de Graco por el intento de prolongar su muralla para acoger a poblaciones cercanas. Empieza una guerra que hoy calificaríamos de “asimétrica”. Polibio la definió como “Guerra de Fuego”. Cuando la batalla parecía finalizada se reavivaban los combates. Buen símil: Si no son vigiladas, las ascuas enterradas resucitan un incendio. Así ocurre hoy con los ficticios tratados de “Paz y Alto el Fuego” con los que quiere tranquilizar su conciencia una sociedad que no se atreve a acometer el duro proceso que lleva a la paz verdadera (valor y sacrificio).

Roma envió un fuerte ejército al mando del Cónsul Nobilior que fracasó ante la muralla numantina al revolverse uno de sus elefantes contra las fuerzas propias. La aparición del elefante puede equipararse a la del Carro de Combate en la 1ª GM.: Sorpresa inicial que luego es contrarrestada. Así empieza la carrera de armamento que se aviva con la ligereza de armar facciones enfrentadas en guerras interminables, provocadas muchas veces por la torpeza de derrocar a un tirano asesino, sin tener previstos planes de contingencia. Lo que permanece inmutable como garantía de victoria es el Ser Humano.

Roma tuvo que enviar a su más prestigioso General, Publio Cornelio Escipión Emiliano, que tras su difícil nombramiento como Cónsul, al frente de un poderos ejército de 60.000 hombres, planeó la destrucción de Numancia rindiéndola por hambre, circunvalándola con un gran cerco insalvable para los numantinos que aguantaron 9 meses sin que se oyera la palabra rendición. Con las provisiones agotadas, el caudillo Retogénes logra, en increíble hazaña, romper el cerco para pedir ayuda a los poblados próximos. Sólo uno, Lutia, responde pero es cruelmente castigada por Escipión. Retógenes regresa a Numancia para unirse a su fatal destino. Un Caudillo superior, Theogenes, tras fracasar el intento de una rendición honrosa, decreta la Ley de Muerte. Incendia su distrito, al que siguen los demás. Todos se inmolan para no ser esclavizados. Cuando entra Escipión, sólo encuentra destrucción. El Senado romano rindió homenaje a Numancia, que fue vencida, pero nunca humillada

 Cuando se cumplen 2150 años de su Caída , me uno al gran número de personalidades del mundo de la historia y cultura, junto a organizaciones internacionales y nacionales, entre las que están nuestra Real Academia y nuestro Ejército, en apoyo a la labor  que encabeza el Conde de Ripalda, solicitando a la UNESCO que Numancia sea declarada Monumento Patrimonio de la Humanidad. 

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