Libro del mes

EL ARTE DE LEER CREATIVAMENTE

Alfonso López Quintás

Editorial: Stella Maris, 2014


ALFONSO LÓPEZ QUINTÁS, El Arte de leer creativamente. Stella Maris, Barcelona 2014; 348 págs.

Recensión a cargo del académico D. Gregorio Robles Morchón

Por el título de la obra pudiera parecer que nos encontramos ante uno de esos libros de carácter pedagógico que introducen al lector en las técnicas de lectura para mejor comprensión de lo leído. No voy a negar la existencia en ella de buena dosis de pedagogía, pues en definitiva trata de cómo abordar textos literarios. Pero su alcance es mucho mayor y más profundo, ya que parte de un esquema antropológico y moral de grandes dimensiones, aplicable lo mismo a la lectura de textos literarios que a la “lectura” de las vidas de las personas. Bien es cierto que las mencionadas vidas suelen ser el objeto de las obras literarias y que, en consecuencia, realidad vital y literatura vienen a coincidir en gran parte en su temática. Lo que pretendo decir puede resumirte en esto: este libro de López Quintás constituye, a mi modo de ver, una visión filosófica de fondo, centrada en la ética y la antropología, aplicable a la vida en general y, en consecuencia, al análisis de la obra literaria. Bien escrito, se lee sin dificultades mayores desde la prima hasta la última página, resulta incluso ameno; y lo que es más importante: anima a ver la realidad vital –tanto en la experiencia cotidiana como en la lectura de obras literarias- de acuerdo con su esquema de fondo.

Con “esquema de fondo” me refiero al instrumento básico que utiliza a lo largo de todas las páginas y que viene expuesto al comienzo: su teoría de los “ocho niveles”; si a ello añadimos su concepto de “juego” y su concepción de la “mirada profunda”, tendremos una idea más que aproximada del carácter de esta obra singular. Me detendré ahora brevemente en estos tres puntos.

Los “niveles” corresponden al trato que cada humano dispensa a la realidad que le rodea, en especial a las demás personas. Hay cuatro niveles positivos y cuatro niveles negativos.

Niveles positivos: En el nivel 1 nos movemos con objetos, sin más significación que la que corresponde a los objetos en cuanto que objetos, como “poseíbles, manejables y situables”, por tanto, como medios o instrumentos para nuestros fines. Si pasamos al nivel 2, introducimos un factor de humanización más o menos relevante, que nos permite hablar de un ámbito de juego o de interrelación que afecta tanto a los objetos como a las personas. Así, por ejemplo, una pluma que me regalaron mis padres en una ocasión memorable no es una simple pluma, sino que constituye un objeto cargado de emotividad y, por consiguiente, de afecto. En cuanto alguien trata a otra persona como un fin en sí misma y no cómo medio, se establece un lazo de humanidad, un ámbito de juego e interrelación que dignifica a los dos intervinientes en la relación. Al nivel 3 ascendemos cuando a la relación le damos un aspecto de valor, estableciendo una conexión con la verdad, la bondad, la justicia, la belleza, la unidad. Por último, el nivel 4 exige dar un paso hacia arriba para entrar en la relación dotada de trascendentalidad, para de esta manera conseguir una vinculación incondicional a los valores señalados. Este nivel sólo sería alcanzable en el plano de la religión.

Los cuatro niveles negativos señalan el descenso progresivo en la vía de la deshumanización y del envilecimiento. Dejamos al lector la curiosidad de que lea en la obra de López Quintás sus caracteres respectivos.

En los niveles positivos se genera la creatividad y el éxtasis, mientras que en los negativos domina el egoísmo y el vértigo que, llevado a los niveles inferiores, conduce a la autodestrucción.

El segundo concepto que maneja constantemente el autor es el de juego. Lo entiende como ámbito de creatividad humana. De ese modo, toda relación positiva con personas tiene la naturaleza de un juego en el que se dan el encuentro, la interrelación y la creatividad. No se trata de un concepto formal de juego, reducible a unas reglas que hay que respetar para poder jugar, sino que maneja una noción antropológica y ética de juego. Compartir, vivir la solidaridad con otros individuos y crear ámbitos de perfección personal son actitudes y actividades que sólo pueden realizarse en ámbitos de encuentro. Al ámbito de encuentro presidido por la apertura a los otros y la creatividad dentro de las relaciones humanas lo denomina el autor “juego”.

Por último, la “mirada profunda” es la perspectiva adecuada para comprender el mundo humano en todas sus dimensiones. El mensaje es que no debemos quedarnos en la superficie de lo expresado, sino que es necesario ir a lo profundo, al sentido verdadero de las cosas y de las vivencias. Esa mirada profunda ha de dirigirse a los diversos ámbitos de comunicación de modo que no nos quedemos en la superficie de las palabras, sino que penetremos en su significado humano profundo.

A partir del método que López Quintás denomina “lúdico-ambital”, se invita a los lectores de obras literarias a utilizarlo inteligentemente a fin de descifrar el verdadero sentido de lo que leen.  

Alfonso López Quintás  

EL ARTE DE LEER CREATIVAMENTE

Jesús González Pérez  

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Pedro Cerezo Galán  

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DESDE EL CORAZÓN DEL CESID

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 Thomas J. Sargent y Francois R. Velde

THE BIG PROBLEM OF SMALL CHANGE

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2011 Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.